
El “Prebelén” como popularmente es conocido ese fragmento del Belén que introduce y entretiene a nuestros visitantes, ha dejado de ser un simple “aperitivo” para adquirir protagonismo. Curro, nunca deja de aprender y, prueba de ellos es la carga “artística” que este año tiene el Prebelén. Nuestros visitantes, encontrarán cuando entren en el Belén como un majestuoso templo egipcio les da la bienvenida. Sí, el Prebelén ha cambiado su aspecto para recrear artísticamente el antiguo Egipto, al que tuvieron que huir María, José y el Niño tras su nacimiento, y donde lógicamente se encuentra recreada la escena de la huida a Egipto.
Toda una explosión de arte, se encuentra en el Prebelén, donde tras el impresionante Templo, bajo el cual no faltarán nuestros queridos pececillos, a los que esta vez intentan atrapar dos egipcios con sus redes, se despliega todo un desierto, que lejos de estar despoblado, recrea el lujo de la civilización egipcia. Un enorme obelisco preside esta escena, junto con unas esfinges que custodian el camino al templo, por el cual desfilan el Faraón y su cohorte de sirvientes, cargados de presentes. Toda una caravana que sale del templo, a cuyo frente se encuentra un impresionante elefante que dirige y marca el ritmo.
Una inmensa cantera culmina la obra artística del este Egipto en miniatura, donde un gran número de esclavos se afanan en obtener las mejores piedras para la construcción de la gran pirámide que junto a la cantera están comenzando a construir. Observen el detalle del arquitecto egipcio que con sus artilugios trata de medir las proporciones de y el buen desarrollo de la pirámide.
Y pasamos ya al Belén, describiéndolo siempre de derecha a izquierda en el sentido del recorrido de nuestros visitantes, también denota un nuevo aire artístico, más refinado. No faltarán las inclemencias meteorológicas, como la niebla y la nieve que ya se ha convertido en un signo distintivo de El Belén de Curro.
La parte frontal de la zona derecha, está presidida por un inmenso caserío, en cuya puerta, un pobre camello ha sido cargado de tal forma por su propietario, que “miedo nos da que intente levantarse, no se le vayan a partir las piernas” (bromea mi padre siempre). Este caserío alberga la Anunciación a María en una de sus habitaciones. En una calle junto a la cual, podemos observar como trabaja el afilador.
Junto a este caserío, vemos una fuente a la que acuden varias mujeres a llenar sus cántaros, y junto a la que descansa un hombre mayor, aunque no todo es paz en esta zona, puesto que un niño poco cuidadoso acaba de romper un cántaro y se lamenta, más que por el propio destrozo por la bronca que le espera cuando llegue a casa.
Tras el caserío vemos como se ha instalado un tenderete de sacos de maíz, una mujer se afana en dejar limpia su colada, y dos hermanos están asando un corderillo.
Tras la fuente, podemos observar un hermoso huerto y un talador, preparando la leña para venderla en el mercadillo.
Culmina esta parte derecha, una formación montañosa con un rebaño al fondo. Una de las montañas está presidida por un lobo que cual guardián vigila sigilosamente la zona.
La parte central, tiene al fondo el impresionante Palacio de Herodes, custodiado por sus guardias, frente al que este año como otra novedad, desfilan los Reyes Magos en su camino hacia el Portal para visitar al Niño Jesús.
A la derecha del Palacio, tenemos unos pastores que junto a una jaima, descansan rodeados de sus ovejas, y carneros, algunos algo alborotadores peleándose, mientras el resto come y descansa. En esta zona, se produce la aparición del ángel para avisarles del nacimiento de Jesús, así que esperen a la noche para dejarse impresionar por la “mágica” aparición.
A la izquierda del palacio, tenemos un rebaño de cochinitos, un labrador, un vareador de olivos, y al fondo un rebaño de cabras por los montículos.
El centro de esta zona, está presidida por la Posada, a la que como en años anteriores, llegarán San José y la Virgen a pedir posada que les será negada por el posadero. Junto a la Posada, está un hombre bebiendo vino, a cuya derecha se encuentra el segador y rodean la misma unas casas de oficios, donde nos encontramos la cestería, una costurera, una hilandera, el herrador, el herrero, y al fondo una mujer haciendo churros, entre otros.
Al frente, un camello sale de una gran puerta, guiado por su dueño, algo enfurecido por su resistencia a salir. Tras ellos una agrupación de casas pobladas de vida, donde podemos ver a una vieja removiendo la comida, otra con el puchero hirviendo, el telar y su puesto de telas y una fuente.
Esta zona es recorrida por numerosos transeúntes, entre los que se encuentran una carreta cargada que se afana en llegar a tiempo a su destino.
La parte izquierda, al fondo está formada por un pueblecito, en el que nos encontramos entre otros a una mujer sacudiendo la alfombra, unos niños jugando en el columpio, otros intentando coger un nido de pajarillos, junto a un pobre ciego con su perro lazarillo.
También vemos a una mujer que sacude la alfombra, otra tendiendo la colada, una fuente junto a la que hay un mujer barriendo, unos niños jugando en el columpio, unos albañiles construyendo una casa (sí, aún no lo han terminado, van progresando, pero… ya se sabe lo que pasa con las obras). Culmina esta vida en el pueblo una granja, en la que están ordeñando una vaca y una mujer dando de comer a unas gallinas.
En la zona central de esta parte izquierda, tenemos un entresijo de calles, entre las que se encuentran el candilero, la panadería, la carpintería y el encantador de serpiente.
La zona frontal está presidida por el Portal, en cuya zona superior juegan uno niños. También a su derecha hay unos niños jugando en la pared medio derruida, unos niños en el balancín, y un niño al que no se ha portado bien y está recibiendo una buena zurra de su madre.
Y para terminar, en el Portal, como no, nuestro querido “Misterio”, con todos sus integrantes, el cual, aunque nombrado en último lugar, es el origen, de esta tradición y la verdadera razón de todo este montaje.
Deseamos que sea del agrado de nuestros visitantes, y solo añadir, que puesto que la publicación de la revista se realiza con antelación a los últimos detalles del mismo, el Belén puede sufrir algunos cambios en su configuración final y que como no, relatar todos los detalles sería imposible, por lo que ustedes mismos podrán descubrir muchos otros en su visita.