EL BELÉN DE CURRO

 

Conocido por todos como Curro Marchena, Francisco Gallardo Carrasco, querido donde los haya, nació en Palma del Río el día 13 de Junio de 1951.

Hace ya diez años, Curro consiguió hacer realidad una de sus grandes ilusiones; recuperar la tradición belenista. Quienes le conocen desde hace años, sabrán que cada navidad, comentaba su ilusión por dar vida a una estampa tan típica de estas fechas, pero a la vez tan olvidada y desbancada por nuevas tradiciones más frívolas y materialistas.

Pues bien, hace ahora una década, comenzó su andadura belenista. Pensionista de profesión por reveses del destino, jamás he oído una sola palabra de abatimiento de su boca, y, día tras día, año tras año, ha sido, es y será un modelo para todos los que le rodean, tanto en el plano artístico por su maestría, como en el personal por su constante superación, como en el humano por su generosidad.

En el plano artístico, es representante de un cada vez mayor número de artistas; los belenistas. Este colectivo, no distinguible a simple vista, se diferencia del resto en el mismo momento en que entran en su “taller” para dar rienda suelta a su mayor afición. El belenista, deja atrás problemas y preocupaciones para dar un pedazito de su corazón en cada una de sus creaciones, que, al llegar la Navidad, nos transporta a un mundo tan fantástico y cautivador que todos volvemos a ser niños por un momento.

Curro, y como él todos los belenistas, cuando está ante una nueva figurita, la mima, crea y da forma como si de un hijo propio se tratara, mezclando en su tarea arte, añoranza, religiosidad, romanticismo e ilusión. Si algo caracteriza a Curro es el ser un verdadero manitas, un maestro en el arte de transformar la realidad que les rodea, y con los elementos más disparatados que encuentre a su alrededor, reciclando objetos que para el resto de la gente carecen de valor y utilidad, hace las delicias de todos nosotros, una vez los mismos hayan pasado por sus manos.

Tras cada montaje, se esconden horas y horas de trabajo, que comienzan con la idea en la mente de la escena que quiere recrear, para a continuación, cual arquitecto asegurarse de que cada elemento está en su sitio, crear los materiales, ser constructor, pintor, matemático, decorador, etc, para, tras dar vida a los distintos personajes mediante la perfección del movimiento, colocar a cada uno en su lugar y dejar que la imaginación nos transporte a esa escena, ese pasaje que su mente creó.

Pero, si tuviera que resumir en una sola frase la faceta artística de Curro, al que entre los compañeros de artesanía llaman “Maestro Curro”, diría que “da lo mejor de sí mismo en cada una de sus creaciones”.

En el plano personal, jamás deja de sorprenderme. Cuando pienso que no tengo fuerzas para continuar, que estoy abatida por cualquier lance, siempre está ahí, para con sus a veces no muy acertadas palabras (su sinceridad a menudo es hiriente, aunque luego siempre se agradece), pero sobre todo con sus actos. Día tras día, nunca le he visto rendirse, siempre está ideando cosas nuevas. Su tenacidad y capacidad para enfrentarse cada día sin darse por vencido nunca, me llena de orgullo y me hace valorar más su dedicación. A veces llego a pensar sobre quien da la vida a quien, si Curro al Belén o el Belén a Curro.

Finalmente, no puedo dejar pasar esta pequeña presentación de Curro, sin mencionar otra de sus facetas más destacables; su generosidad. Cuando bajo a verle, siempre tiene la misma pregunta: -¿Crees que le hará ilusión esto a la gente? O, -Verás como les gusta aquello. Siempre está pensando en los demás, trabaja todo el año para lo demás, para regalarles a todas las personas un trozo de sí mismo sin nunca esperar nada a cambio. Para él, lo más importante es la sonrisa de un pequeño cuando ilusionado mira el Belén, la cara de niño de los adultos. Año tras año, abre sus puertas a todo el mundo, por simple y llana generosidad.

Pero, no solo ahí queda la cosa, su generosidad no tiene límites, llegando a implicar a todos cuanto le rodean, aceptando sin miramientos la propuesta de Cadena Ser para abrir todo el día colaborando en la campaña de recogida de alimentos para la Asociación Cordobesa para la defensa de los niños saharawis Campamento Tindouf. Ese día lo recuerdo con mucho cariño, tras la llamada de la emisora, nos puso a todos a trabajar, yo con los carteles, y el resto atendiendo a la gente. Puede que para muchos piensen que esto no es nada, pero, estar tantas horas de pie, desafiando al frío, a sus dolores, haciendo turnos para comer, supuso un motivo más de admiración.

Este año, ha recibido una mención de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la que es miembro, agradeciéndoles su participación en la venta de papeletas con la que no dudó en colaborar, y así, tantas pequeñas cosas que jamás dejarán de admirarme.

Por eso, al acercarse la navidad a Palma del Río, no creo que jamás llegue a ser la misma sin él, porque no es solo un artista, sino un altruista y sobre todo y lo más importante para mí, un gran padre y un ejemplo a seguir.

Me gustaría terminar, con unas palabras dedicadas a aquella parte de Curro, el creador de esta magnífica obra de arte, que para mí es la más importante aunque tal vez no lo demuestre muy a menudo.

Cuando hace ya diez años comenzamos esta andadura, me pareció un juego, un divertimento más, un hobby en el que se entretenía mi padre y en el que ayudarle. Pero ahora, diez años después, me doy cuenta de lo que este belén ha significado en nuestras vidas, de cómo me ha hecho admirar a mi padre, de cómo me ha descubierto facetas de él que hasta ahora desconocía.

 

De sobra es ya conocida la generosidad de Curro, que cada año abre sus puertas sin pedir nada a cambio, pero cuando en 1997 expuso a todos el primer belén, ninguno pensamos que se llegaría a convertir en uno de los símbolos de la Navidad de Palma del Río.

Durante las fechas en que se abre el Belén, no existe otra cosa para él, lo deja todo por abrir las puertas a todo el mundo; por a los demás todo lo que tiene. En Navidad, no hay dolores, frío, cansancio ni hambre. Nuestra cochera deja de ser nuestra para ser de todo el que quiera venir a visitarla.

No conforme con eso, cuando una llamada de la Cadena Ser nos despertó para proponerle ayuda en la campaña de un kilo por un gorro, no dudó. Durante ese día abrió el Belén de forma ininterrumpida batiendo el récord de recolección. Jamás había visto tantos gorros de Navidad por las calles del pueblo, los villancicos sonaban desde la entrada de Palma, y lo que es mejor, una simple persona, mi padre, había conseguido remover las conciencias de muchísimas personas, había conseguido que por un día dejásemos de lado el “yo” y pensásemos en los demás. Sinceramente, nunca dejará de sorprenderme.

Por eso, no me sorprendió en absoluto, cuando me pidió ayuda a comienzos de año para que le escribiera los mensajes de un foro en el que participa sobre belenismo, diciéndome que quería explicarle a sus compañeros las técnicas que él usaba. Al principio pensé que estaba loco, incluso intenté que desistiera, porque no se trataba de las técnicas de otros años, no, era escribir y explicar todo lo que iba a poner para este año. Le dije, “Pero entonces, ¡pueden copiarte y poner lo mismo!”, y me respondió: “Así otras personas que no puedan venir aquí disfrutarán en otros lugares”. No me lo podía creer, me hizo sentir la persona más egoísta del mundo. Entonces entendí que está echo de otra pasta, que no le importa ser el mejor, el “único”, sino que tan solo le importa hacer feliz a los demás e ilusionar a cuanta más gente mejor. Ahora entiendo porqué en el foro le llaman “maestro Curro”, y le admiran tanto. Es un ejemplo a seguir como belenista y como ser humano.

Estos diez años, me han hecho comprender y admirar aún más a mi padre. El verle sobreponerse a todo tipo de dificultades, su paciencia, su superación continua…, y todo por los demás. Cuando me sobreviene el abatimiento, siempre pienso en él, siempre sé que él estará a mi lado si le necesito, y pienso, “ojalá me pareciera más a él”.

Y es por este motivo por el que ha sido elegido Rey Mago este año 2006, siendo el rey Baltasar que más aceptación ha tenido entre los niños. Él está encantado, y nosotros mucho más al verle a él tan feliz.

Por eso, quisiera acabar agradeciendo a “El Belén de Curro”, todo lo que ha hecho no solo por la Navidad de Palma del Río, alegrando las fechas e ilusionando a todos nosotros, sino también por mí, por ayudarme a ser mejor persona siguiendo el ejemplo de mi padre, por todo eso:

 

GRACIAS

 

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